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Descripción
ay personas que nacen con una grieta invisible.
No una herida evidente, no una tragedia que pueda señalarse con el dedo y decir: aquí empezó todo. Algunas grietas son más silenciosas. Se forman despacio, debajo de la piel, detrás de los ojos, en lugares donde nadie mira porque nadie imagina que de allí pueda salir algo peligroso.
Margaret Holloway aprendió muy pronto a ocultar la suya.
Durante años fue exactamente lo que el mundo necesitaba que fuera: devota, amable, serena. Una mujer hecha de plegarias suaves y manos quietas. Una hermana ejemplar en un convento perdido entre el frío y las sombras de Salem. El tipo de persona que inspira confianza inmediata. El tipo de persona a la que nadie teme.
Eso fue lo primero que la hizo peligrosa.
La noche del 17 de octubre cambió todo.
Un sacerdote apareció muerto en la sacristía del Convento de Santa Clara de Asís. Las puertas estaban cerradas. No había señales de entrada forzada. No había testigos. Solo una monja arrodillada frente al cuerpo
j.k.lowen
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